(Observaciones y comentarios
sobre las ilustraciones que he realizado para el
juego de Peká, basado en la
novela de Agatha Christie)

¿Cómo no sospechar del Doctor
Edward Armstrong? Es un farsante. Poca gente había escuchado hablar de él hasta
hace poco, cuando un golpe de suerte le trajo a la paciente apropiada: rica,
aburrida, ávida de atención. Y con amigas tan ricas e hipocondríacas como ella.
Ahora es un médico de moda que no necesita tratar enfermedades reales para ganarse cómodamente la vida y que, al
parecer, ha sido contratado para diagnosticar discretamente a la Sra Owen, la
esposa del actual -y desconocido- propietario de la Isla del Negro. Y la grabación que acusa a
los diez invitados de la isla asegura que es el responsable de la muerte de una
mujer, años atrás, durante una operación ya olvidada…
Y sin embargo, cuando las muertes
empiezan a sucederse ¿Quién rechazaría la ayuda del único médico presente?
12:40
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Esperanza
Pues, a lo tonto, ya llevo algo más de un año compartiendo El Cuatro de Espadas con vosotros. Esta es mi primera entrada de 2014 y, para empezar bien las cosas, quiero daros las gracias a todos los que pasáis por aquí, a los que seguís este blog (algunos incluso desde el principio), a los que llegásteis por casualidad y decidísteis quedaros, a los que me dejais comentarios, que son como regalos (no sabéis la sonrisa que se me queda al leeros), a los que apreciais mi trabajo y leéis las tontadas que se me ocurren. Muchas gracias, en serio. Espero que tengais un magnífico año.
Esta vez he tardado algo más en escribir mi lista de buenos propósitos, porque no es algo que se pueda redactar a la ligera. De modo que he leído detenidamente
la del año pasado y he comprobado que he cumplido un total de tres (no digo cuáles). Me parecen demasiados, una no debe cumplir demasiado rápido sus objetivos porque se vuelve insoportable y la gente la mira mal. Pero, además, me he dado cuenta de que corría el riesgo de cumplir otro más si no lo remediaba, el de dejar de hacer cosas como éstas. Así que, para evitarlo, aquí os dejo mi lista de resoluciones para este año. Por supuesto, sentíos libres de adoptar los que queráis para la vuestra.
16:00
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Esperanza
Érase una vez un
chico que pensaba que los copos de nieve eran como las abejas y que, en algún
lugar, debía de existir una reina. Y, un día, la Reina de las Nieves vino a
buscarlo y lo llevó consigo. El palacio de la reina era bellísimo, pero de
hielo, y la reina era perfecta, pero le heló el corazón. Le dio un puzzle de
espejos que le hizo olvidarse del mundo y su vida anterior y allí se quedó el
chico de plantón, hasta que su mejor amiga fue a buscarlo y rompió el conjuro
para que pudiera regresar a casa.
Espero que vosotros
mantengáis el corazón bien abrigado, lo cual, se pongan como se pongan los
anuncios navideños, cada día es más difícil, y que siempre contéis con alguien
que os lo descongele de un abrazo en caso de emergencia. Que tengáis presente que un palacio no sirve
de nada si está hecho de hielo (os lo digo yo, que no tengo calefacción ahora
mismo), que buscar la perfección es absurdo si te impide reírte y ser feliz y
que, en ocasiones, volcarse en un problema te resta perspectiva. Espero que
estéis en casa.
Feliz Navidad.
13:02
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Esperanza
Son tres pequeños dibujos, de unos 8 cm de lado, que hice ayer en acuarela y tinta como parte de la decoración navideña. Se acerca el invierno...
14:56
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Esperanza
Agatha Christie escribió Diez Negritos en la Isla de Burgh, en la costa de Devon, un lugar bastante tranquilo que cuenta con un lujoso hotelito Art Decó y poco más. Con la marea baja se puede llegar andando al pueblo cercano pero, si sube, el hotel queda completamente aislado, excepto por barco. Y, si hay tormenta, ni siquiera por barco.
Esta situación tan engañosamente segura le pareció el escenario perfecto para una novela de misterio.
La isla podía explorarse a pie, no había ningún sitio, salvo la mansión, en el que un asesino pudiera esconderse, de no ser por la niebla podrían incluso ver el pueblo, si no fuera por la lluvia llegaría una barca que les devolvería a casa... pero la cuestión es que los diez habitantes de la isla están muriendo, uno por uno.
La isla tiene también bastante protagonismo en el
juego de 10 Negritos. El tablero no se limita a las habitaciones de la casa, puedes (y debes) recorrer las diferentes localizaciones de la pequeña isla. El dibujo que aparece entre los papeles de las fichas de personaje fue el primero que hice de entre todos los elementos del juego.

Al principio de la novela, te explican que la Isla del Negro recibe su nombre de su forma, pues desde cierto punto de vista parecía un rostro con rasgos africanos. Burgh era demasiado plana para conseguir ese efecto, así que escogí la cara más rocosa y pronuncié más el perfil, obligando a los personajes a hacer algo más de ejercicio al explorarla. Cerca de Antequera (Málaga) hay una peñón al que la gente llama la Peña del Indio porque tiene exactamente la silueta de un indio de nariz aguileña tumbado de perfil. Yo me dejé llevar bastante de ese espíritu y exageré los rasgos en el dibujo. O eso pensaba yo, porque hasta hasta el momento nadie parece haber visto el rostro del negro en el dibujo. Quizá es de esas cosas que pasan desapercibidas hasta la primera vez que las ves.
La isla aparece también en la portada de la caja, ya que me parece que resume bastante bien la situación: Durante el día creías que estabas en una casa preciosa con vistas al mar esperando a tu anfitrión pero, al caer la noche, descubres que nadie, en absoluto, va a llegar y que tú tampoco irás a ningún sitio. La tormenta se acerca y tú estas, literalmente, aislado.
23:00
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Esperanza

El lunes pasado fue la presentación,
en el Conservatori Liceu de Barcelona, de El Nuevo Bayreuth de Wieland y Wolfgang
Wagner (ediciones Karussell). Para los que todavía encontraron sitio para
sentarse, porque la cosa se llenó bastante, fue una tarde muy amena, conducida
por Ramón Gener (barítono, conferenciante y divulgador de la historia de la
ópera) y con la actuación de la soprano Roser Valdivieso Font.
Y, por supuesto, con el autor, Emilio José Gómez
Rodríguez, que estuvo respondiendo preguntas y ofreciendo su visión sobre el
festival más famoso de Alemania. Es curioso lo de Emilio, que tiene ese tipo de
conocimiento profundo que da el estudiar algo que te apasiona y, sin embargo,
con esa forma de hablar que en seguida te hace sentir como entre amigos. Quizá sea el
acento gaditano, o igual es algún tipo de don.

Sobre el libro, es
el primero publicado en castellano que aborda esos aproximadamente quince años
de Bayreuth, marcados por el pragmatismo de Wolfgang Wagner y por la luz (en todos los
sentidos) de Wieland, y conocidos sobre todo por quitarle a las valkirias sus
cascos con cuernos y revolucionar la escenografía en la ópera, hasta llegar a
la que conocemos actualmente. Y, no menos importante, el diseño de la portada es mío, a
partir de esta ilustración de Parsifal que os mencioné hace un tiempo.
Si queréis saber
más del tema podéis pasaros por el blog del autor, o bien comprar directamente El
Nuevo Bayreuth en la página de la editorial.
14:10
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Esperanza
Repaso las notas del profesor Sheffield
intentando averiguar dónde está el problema, pero no encuentro la clave y,
obviamente, ya no me es posible preguntarle a él. Cuento con aproximadamente
300 páginas (tres cuadernos) de cálculos minuciosos, varios pliegos de planos
muy detallados e incluso una maqueta realizada por el propio profesor
Sheffield. Incluso tuvo la amabilidad de venir a morirse exactamente sobre el pentagrama donde debíamos construir la
máquina, para conseguir la mayor precisión posible. Todos los que nos
encontrábamos esa noche en el teatro sabemos hasta qué punto esto último fue inoportuno
para él.
Y sin embargo, cuando hemos puesto
la máquina en funcionamiento, sólo ha aparecido esta niña desconcertante, en
absoluto cualificada para dar un informe científico completo de los otros
planos de existencia. No hace más que cantar y jugar a la rayuela y, a veces,
se trae una muñeca.
De modo que no sé qué hacer. Rusell
propone estúpidamente desconectar la máquina y volver a conectarla. Esto no nos
conduce a ninguna parte.
(Ilustración de Esperanza Peinado Plaza)
22:13
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Esperanza